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Quizá suene un poco raro decir esto pero la inmensa mayoría de empresas son como granjeros a la hora de la contratación. Básicamente suelen llevar a cabo una tonelada de reclutamientos, después contratan y forman. Podríamos decir que existen dos estilos básicos para la captación de talento: cazadores y granjeros.

Todos queremos “cazar” el mejor talento del mercado, querríamos que se nos conociera como el tipo de empresa que sale a por el talento, lo elige y convence para que abandone la empresa en la que está trabajando y se venga a la nuestra.

¿Tu empresa es cazadora o granjera?

Si tu empresa puede “cazar” eficazmente al talento, debe de estar haciendo bien las cosas. La cuestión consiste en que, al principio, actuar como un granjero suele ser la forma más barata de conseguir talento.

Muchas empresas han intentado pasar de la granja a la caza de talento pero han fracasado. Son bastantes las organizaciones que afirman estar “cazando”, pero siguen actuando de la misma manera que hace años, no han cambiado nada. No basta con decir que eres algo para que sea verdad. La atracción de talento debe tener en cuenta algunos aspectos para convertirnos en “cazadores”.

1. Medir exactamente el lugar de donde proviene cada candidato

Rastrear el origen del candidato y de la contratación resulta esencial para convertirse en cazador porque es necesario analizar lo que realmente ocurre. Si descubres que el 50 por ciento de los candidatos provienen de fuentes no competitivas, no estás cazando, sigues cosechando.

2. Compensa a tus reclutadores por cazar

Un reclutador de primera no es el que se acerca a las ferias y encuentra allí jóvenes a los que contratar. A decir verdad, no sabemos si un estudiante recién graduado resultará mejor que otro porque no cuentan con experiencia laboral y no se puede saber cómo rendirán en una empresa. Un expediente académico mejor que otro no siempre es sinónimo de mejor trabajador, así que contrata al primero que se ofrezca.

Los cazadores persiguen a su presa en función de un conjunto de criterios y, cuando consiguen el trofeo y contratan, se les debería recompensar según las contrataciones.

3. Debes medir la actividad de contratación

Los cazadores salen y cazan. Cuanto más terreno cubras, dispondrás de más intentos y de más caza. Los granjeros alimentan y esperan los resultados. Las empresas con mentalidad cazadora en lo que a contratación se refiere, miden los parámetros del reclutador y llevan a cabo los ajustes en función del fracaso y el éxito.

Un último consejo. La mayoría de empresas que intentan cambiar de granjeros a cazadores tratarán de seguir empleando a una plantilla con las mismas características con las que ya cuentan. Esto suele fallar casi siempre porque a quien le gusta cosechar, no le gusta salir de caza. Prepárate para incluir reclutadores nuevos en el equipo, si quieres hacer este cambio cultural en la adquisición de talento.