Liderazgo

Liderazgo
Las nuevas tecnologías han invadido el mundo de la empresa: Big Data, IoT, la nube, hiperconectividad… han llegado y revolucionado totalmente los modelos de negocio, la manera en la que las empresas se organizan y se relacionan con sus clientes, y como no, el estilo de liderazgo. Pero…¿Cómo debe ser ese líder que lidie eficazmente con un entorno cada vez más digital y tecnológico? Trataremos de analizarlo en las siguientes líneas.

¿Cómo afecta la disrupción digital en el mundo empresarial?

Las nuevas tecnologías han sacudido la concepción de los negocios de una manera irreversible. Esta transformación tumba el modelo tradicional: los servicios y los productos han variado, así como la relación con los clientes y proveedores o la manera misma de hacer negocios.

Como puedes imaginar, todo ello exige un importante cambio de mentalidad que afecta a los individuos que deben liderar el cambio. Dicho cambio se caracteriza por la amplitud de miras que exige: no se trata de un fenómeno puntual, sino que hablamos de un futuro altamente cambiante que vendrá cargado de nuevas innovaciones. Por lo tanto, hay que permanecer abierto. El reto está en dilucidar la naturaleza de dicha transformación, evaluando las amenazas y oportunidades que vienen, y en ser capaz de integrar a los equipos y gestionar el talento en torno a los mismos.

El perfil del líder del mañana

Como ya hemos avanzado, el proceso disruptivo no tiene vuelta de hoja, y obliga a la adaptación constante. Será imprescindible detectar las coyunturas y los nuevos modelos de negocio que la economía digital ofrece, lo cual exige de una investigación permanente, centrada en identificar nuevos mercados y en cubrir las demandas del público, cada vez más segmentado. En definitiva, el nuevo paradigma exige de flexibilidad, estrategia y adaptación. ¿Y cuáles son las competencias que deben tener los líderes que prosperen en un entorno como este?

Para comenzar, deben ser líderes ágiles, adaptables, visionarios y disruptivos. No deben estar obsesionados con esos marcos y reglas que impiden el avance, sino que todo lo contrario: deben aprender del futuro más que del pasado, soñar a lo grande permaneciendo siempre conectados a la realidad. En otro orden, los líderes del mañana deben permanecer humildes, aceptando los comentarios de los demás y reconociendo en su entorno la gran valía de los profesionales que los rodean. De esta manera, el compromiso y la disposición a escuchar y a comunicarse, tanto con actores internos como externos, sin abandonar nunca el interés por las tendencias más novedosas, serán todos ellos aspectos irrenunciables.

Como ves, se trata de un perfil de liderazgo capaz de estructurar a las organizaciones de una manera muy diferente, empujando permanentemente a los integrantes de los equipos fuera de su zona de confort. Y esto, aunque aparentemente incómodo, es precisamente lo que hará crecer a las empresas del mañana.